Nuestro clima será excepcional (escribo a 28ºC, viendo un trozito de mar con un ligero Levante a través de la ventana), pero andamos aún muy atrás en aspectos sociales que no dependen de la Naturaleza sino de nuestros gobernantes y de lo que hacen con “nuestros” dineros.
Aunque en muchas ciudades existe el transporte adaptado especial a petición del interesado (¡ya nos gustaría que en Málaga funcionara bien!), me entero a través del blog de Xavier Gabarrós que Barcelona quiere minimizarlo, al considerar que todos los transportes públicos colectivos están adaptados a las personas con movilidad reducida.
Sólo podrán solicitar un transporte especial quienes superen una nueva evaluación, propia del municipio. No os perdáis el artículo: somos un país de locos, burócratas… ¿o locos-burócratas?